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viernes 28 febrero 2020
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Picaduras de insectos y arácnidos son complicaciones comunes en animales

Con las vacaciones las mascotas suelen estar mayor tiempo en zonas al aire libre y son más vulnerables a las picaduras de insectos y arácnidos, que se alimentan y habitan en la piel de los animales, convirtiéndose en las principales amenazas en la transmisión de enfermedades, tales como la Erlichia, Filariosis y Leishmaniosis.

La Erlichia es una enfermedad infecciosa producida por la picadura de garrapatas portadoras de estas Rikettzias. La Erlichiosis es una enfermedad donde ocurre destrucción de los glóbulos blancos y plaquetas causando hemorragias y malestar general. Por su capacidad de ser contagiosa, otros perros pueden ser infectados por una garrapata que ya contenga este microorganismo. “Las garrapatas tienen tres ciclos de metamorfosis sobre el perro. Suben como larva, se alimentan de su sangre, luego abandonan al animal y mudan a ninfa para así buscar a otro perro. Nuevamente, se alimentan de su sangre y después, se van al ambiente, para finalmente mudar a adulto y seguir el ciclo de alimentación. En este proceso pueden estar involucrados hasta tres perros distintos, en donde la probabilidad de contagio es elevada”, explica el Asesor Veterinario de Bayer Animal Health, Manuel Avilán.

A pesar de no ser una enfermedad terminal, su control y la recuperación del paciente puede tardar meses. Dependiendo de la raza del animal los síntomas varían, siendo los más comunes: el cambio de ánimo y comportamiento, mucosas pálidas y hemorragias nasales.

Pero esta no es la única enfermedad infecciosa que pueden contraer los animales; otras como la Filariosis resulta más compleja, pues se trata de la radicación de una larva, que posteriormente se convierte en gusano, en el corazón de los animales como consecuencia de la picada de un zancudo, lo que a posterior ocasiona insuficiencia cardíaca y posible muerte de la mascota. En estos casos se expresa con dificultad para respirar, intolerancia al ejercicio y a la luz, ceguera, y presencia de nódulos cutáneos.

Otra infección que pueden desarrollar es la Leishmaniosis. La particularidad en este caso, es que puede transmitirse a humanos, lo que representa un mayor peligro para la sociedad. Al igual que en el caso anterior es transmitida por un insecto que contagia la enfermedad del animal al hombre, quien se vería afectado por lesiones ulcerosas cutáneas graves que requieren de un tratamiento agresivo.

Prevenir para no lamentar

El uso de collares antipulgas y garrapatas, así como la fumigación de los lugares donde se encontrarán las mascotas, como por ejemplo el sitio donde duerme, son necesarios para reducir importantemente cualquier posibilidad de infección que pueda estar latente en el ambiente. Es preciso utilizar productos adecuados para la eliminación de parásitos para evitar que estos causen intoxicación a las mascotas.

“Estas enfermedades pueden prevenirse de forma eficaz y segura, mediante el uso de pulguicidas e insecticidas externos a base de Imidacloprid y Permetrina, con previa autorización y recomendación del veterinario de confianza”, recomienda el asesor de Bayer Animal Health.

Es necesario estar atentos ante cualquier cambio o reacción de su mascota y a síntomas relacionados con la fiebre, convulsiones, problemas respiratorios, pérdida de peso, sangrado o letargo. “Es importante que evite el riesgo de que su mascota desarrolle alguna de estas enfermedades mediante una buena profilaxis”, explica el doctor Avilán. Con esto se refiere a la necesidad de que las mascotas estén debidamente vacunadas al estar en contacto con otros animales o en los lugares a los que se dirija y evitar los lugares boscosos y costeros, hábitat de los vectores de transmisión.

También es fundamental que al regresar del asueto, los animales sean llevados a una inspección rutinaria con su veterinario para así descartar que hayan sido infectados con algún virus o presenten alguna patología y les sea colocado el respectivo antiparasitario.

Fuente: Informe21