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martes 29 septiembre 2020
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Minerales en la forma orgánica: una revolución en la nutrición animal

Por Marlene Schmidt. Alltech Brasil.- Durante los últimos años tuvimos grandes avances en la nutrición de aves con el fin de mejorar la eficiencia de producción y la rentabilidad. Son estos desafíos que mantienen el sector dinámico y en la búsqueda constante de la rentabilidad y competitividad. Otro gran desafío, no menos importante, es garantizar la calidad produciendo de manera sostenible. No basta buscar la eficiencia de producción si no está injerida en un contexto de sostenibilidad. Cada vez más, a nuestra industria se le exige que produzca pensando en el consumidor y en el medio ambiente.

En la nutrición mineral, hay 15 elementos considerados esenciales, los cuales se dividen en macro y microminerales y suministrados en dosis que varían de gramos a miligramos por día.

Entre los microminerales más utilizados en la nutrición de aves están el cobre (Cu), el hierro (Fe), el manganeso (Mn), el zinc (Zn), el yodo (I) y el selenio (Se). Estos minerales desempeñan papeles importantes en las vías metabólicas del organismo, ya que son constituyentes y/o cofactores enzimáticos, que de esta forma actúan en el sistema inmunológico, respiratorio, reproductivo y en el desarrollo óseo, entre otros.

Con la evolución genética que se observa hoy en día, tan importante como conocer la necesidad nutricional de microminerales, es asegurarse de que éstos estén disponibles para el animal. Los minerales en forma orgánica satisfacen prontamente las necesidades del animal y han sido cada vez más utilizados por la industria avícola, que busca mejores resultados zootécnicos de forma sostenible.

Ventajas del uso de minerales en la forma orgánica

Cuando se suministran a los animales, los minerales en la forma inorgánica sufren interacciones con otros componentes de la dieta, lo que perjudica su absorción, retención y metabolismo. La presencia de grasa (saturada e insaturada), fitatos y taninos, también favorece la formación de complejos y la reducción de la absorción de los minerales por parte del animal.

Lo que se conoce sobre las exigencias de minerales para los animales proviene de los requerimientos publicados por el Consejo Nacional de Investigación (en inglés, National Research Council (NRC)) en 1994, en dietas purificadas. Recientemente, los nuevos requerimientos nutricionales fueron publicados en las Tablas Brasileñas para Aves y Cerdos (2011). En general, la industria ha utilizado niveles de minerales mucho más altos que los descritos en las tablas y de forma empírica. Entre las razones, se encuentran las pérdidas debidas a las interacciones, formación de complejos no disponibles y consecuente reducción de la absorción. Sin embargo, se sabe que esta práctica puede agravar aún más el efecto de interacción y antagonismo entre los minerales, además de aumentar la excreción en el medio ambiente.

Existen evidencias de antagonismo entre Cu, Fe y Zn (Underwood, 1977) y se sabe que concentraciones excesivas de uno de estos elementos pueden resultar en una deficiencia de los demás (NRC, 1994). En situaciones como estas, es posible observar, por ejemplo, cuadros de anemia causados por el exceso de Cu y no por la deficiencia de Fe.

El uso de los minerales en forma orgánica ha sido ampliamente difundido en la industria avícola, principalmente debido a su mayor biodisponibilidad en comparación con las fuentes inorgánicas. En la forma orgánica, las moléculas de minerales están asociadas a proteínas y/o aminoácidos o productos de levadura (en el caso del selenio), lo que evita que ocurran interacciones con otros minerales o componentes de la dieta a lo largo del tracto gastrointestinal. Por lo tanto, hay una utilización mayor por parte del animal y menor excreción en el medio ambiente, asimismo mejor rendimiento y calidad de la carne.

Además de no interactuar con otros componentes de la dieta, las fuentes orgánicas de minerales tienen un menor riesgo de contaminación por metales pesados (arsénico, paladio, cadmio, mercurio, plomo), dioxinas y difenilos policlorados (PCBs). Se trata de productos de alto valor agregado y sometidos a un estricto control de calidad.

Otra preocupación es el uso excesivo de minerales, ya que éstos son recursos no renovables. Por ejemplo, los estudios sugieren que es posible enfrentar una escasez de fósforo en 30 años o menos. Según Rostagno et al. (2011), ahora contamos con una exigencia menor de fósforo en dietas para pollos de engorde, sobre todo, porque para un buen desempeño es más importante considerar la relación entre el calcio y el fósforo (Ca:P) que la exigencia de fósforo por parte de las aves como tal. Además, según los investigadores, es necesario aprender a trabajar con menores niveles de fósforo, pues en un futuro cercano ésta seguramente será una preocupación aún mayor.

Surge un nuevo Concepto

Después de varias décadas de investigación, ahora se sabe que al contrario de las fuentes inorgánicas, con el uso de fuentes orgánicas se puede reducir significativamente la inclusión de minerales en la dieta, sin comprometer los resultados zootécnicos. Con base en estos estudios, surgió el concepto de reemplazo total de los minerales inorgánicos por fuentes orgánicas en la producción animal, incluyendo pollos de engorde, reproductoras pesadas y ponedoras comerciales.

Un estudio reciente realizado en la Universidad Federal de Viçosa, Minas Gerais (Vieira et al., datos no publicados) demostró que la suplementación de las dietas de pollos de engorde con una combinación de minerales en forma orgánica (Zn, Fe, Cu y Mn) y levadura de selenio a 33% de los niveles utilizados en la industria asegura el mantenimiento del desempeño y los índices de eficiencia productiva de las aves. La inclusión más baja también da como resultado una menor excreción de minerales en el medio ambiente, lo cual fue reportado por Leeson y Caston (2008) quienes observaron reducciones del 37%, 52% y 21% en la excreción de Zn, Mn y Cu, respectivamente, en comparación con los mismos minerales en forma inorgánica.

Consideraciones Finales

Minerales tales como Fe, Cu, Zn, Mn y Se son esenciales para el desarrollo de las aves al estar involucrados en diversos procesos fisiológicos y metabólicos. A pesar de que se requieren en pequeñas cantidades, ejercen funciones vitales y aseguran la salud y productividad animal. Las fuentes inorgánicas de minerales han sido ampliamente utilizadas en la industria avícola, sin embargo los sistemas de producción sostenibles deben buscar alternativas para mejorar los resultados zootécnicos sin perjudicar el medio ambiente.

La mayor biodisponibilidad de las fuentes orgánicas de minerales les permite que se incluyan en la dieta a concentraciones más bajas, sin efectos negativos sobre el rendimiento de las aves y el medio ambiente.

Fuente: Venezuela Ganadera