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viernes 6 diciembre 2019
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Los aditivos del futuro para lechones

Todos somos conscientes de las ventajas y beneficios que tienen los aditivos tradicionales en la alimentación del ganado porcino, como por ejemplo los antibióticos (prohibidos como de promotores de crecimiento), el óxido de zinc y el sulfato de cobre, los ácidos orgánicos y aceites esenciales, y los derivados de levaduras.Pero, ¿qué hay de los nuevos aditivos que se acaban de desarrollar o que se están desarrollando justo ahora? Algunos de ellos se están introduciendo en el mercado y su efecto sobre el rendimiento y salud de los lechones se están evaluando, tanto por la comunidad científica como por la industria, en un esfuerzo por mejorar la rentabilidad en un mercado de por sí difícil. No debemos olvidar que estos aditivos rara vez son económicos y que son tiempos difíciles para los productores de porcino de todo el mundo.

Por tanto, para que una parte significativa de la industria porcina les preste atención, los nuevos aditivos deben suponer un fuerte retorno de la inversión.En este artículo se realiza una breve revisión de algunos de los nuevos aditivos que pueden tener un interés potencial para los lectores.

Inmunoglobulinas de huevo

Éste es, quizás, el nuevo aditivo mejor estudiado y establecido. El polvo de huevo de gallinas hiperinmunizadas contra patógenos específicos de lechones es una sofisticada fuente de inmunoglobulinas, que no presenta los inconvenientes ni el alto coste del plasma animal. Se desarrolló en Japón a finales de los años 90.

Existen investigaciones que demuestran que los lechones infectados con varios patógenos y alimentados con inmunoglobulinas de huevo se recuperan más rápido y su pérdida de rendimiento es menor que en los animales a los que no se les administra este suplemento. Como puede observarse en la gráfica, esto es más evidente en el caso de lechones que presentan diarrea grave. En gran medida, la mortalidad debida a infecciones se reduce drásticamente comparada con la de animales que no reciben las inmunoglobulinas, lo que tiene una importancia significativa en condiciones prácticas. Más recientemente, evidencias científicas y empíricas han proporcionado la certeza de que las inmunoglobulinas de huevo son también efectivas en animales relativamente sanos (tabla 1).

En la actualidad, las inmunoglobulinas de huevo se usan con mucho éxito como sustituto del plasma y de una fracción de su coste. Su doble efecto (la protección contra enfermedades y la mejora de rendimientos) han hecho de ellas una elección para el reemplazo del plasma animal, incluso en países donde este suplemento está permitido.

Nucleótidos

Éste es un nuevo producto que posee una base teórica detrás de su aplicación práctica. Los nucleótidos están constituidos por bloques de ARN, que es el “lenguaje” para la expresión de genes en el organismo. En la actualidad no están establecidas las necesidades de nucleótidos, probablemente porque los ingredientes naturales suplen cantidades suficientes. Los investigadores han demostrado que, bajo ciertas condiciones, los lechones recién destetados pueden beneficiarse de la complementación con nucleótidos de la dieta. Desafortunadamente, muchas de estas investigaciones no se han publicado, al menos en revistas científicas y, como tal, se deben tener en cuenta sólo como datos preliminares. Aunque estos primeros resultados son alentadores, todavía falta aclarar por qué los lechones responden a la complementación con nucleótidos (modo de acción) y bajo qué circunstancias (modo de uso). Esto es lo más importante, porque si se sabe bajo qué condiciones el uso de nucleótidos puede dar lugar a resultados positivos, la aplicación de estos nuevos aditivos puede incrementarse espectacularmente.

Es un aditivo que está ganando reconocimiento y cuyos beneficios se están observando y evaluando. Son necesarias más investigaciones por parte de los proveedores para ayudar a los productores a tomar una decisión considerando la magnitud de los beneficios bajo condiciones prácticas.

Lisozima y lactoferrina

Ambos son componentes naturales de la leche y de los huevos, que muestran propiedades antimicrobianas in vitro por lo que se pueden utilizar como un mecanismo natural para proteger a los lechones lactantes de la invasión de microorganismos patógenos. Además, la lisozima presenta actividad antiinflamatoria que puede ser beneficiosa para los lechones que reciben dietas altas en harina de soja, ya que causan inflamación digestiva. No obstante, es necesario realizar más investigaciones. La producción comercial de estos aditivos está todavía en fase experimental y, debido a ello, su coste es bastante prohibitivo para aplicaciones prácticas. Existen algunas pruebas preliminares que se han publicado en forma de resúmenes (principalmente en el Journal of Animal Science) y sus resultados son más que prometedores. Son necesarias más investigaciones, pero en este momento, el principal problema es su coste de producción.

Macrófagos

Ésta es, probablemente, la tecnología menos desarrollada en este momento, pero tiene un gran potencial para convertirse en la futura respuesta a muchas de las enfermedades en la producción porcina. Los macrófagos son componentes del sistema inmunitario innato del organismo. Constituyen la primera línea de defensa y destruyen a los microorganismos patógenos invasores de una manera muy rápida y eficaz. Luchan contra los patógenos invasores y aseguran la protección del organismo.

Para lograr este efecto, se ha llevado a cabo la producción comercial de macrófagos bajo condiciones experimentales y se han probado en animales con resultados muy buenos. La publicación más reciente sobre este tema es la de Johnson et al. (2009) que se publicó en Veterinary Microbiology (136: 135-141) y que, recientemente, se ha revisado en Suis (59: 67). En este estudio, los macrófagos se replicaron rápidamente en el sistema digestivo y ayudaron a reducir el efecto de la infección experimental (E. coli 0149) en cerdos destetados de tres semanas de edad. Seguramente, se publicarán más resultados de muchas otras instituciones mundiales.

Las inmunoglobulinas de huevo se usan con mucho éxito como sustituto del plasma

Nanopartículas de plata

En la búsqueda de sustitutos del óxido de zinc se han investigado incluso los metales preciosos. El primero y más caro es la plata. Un reciente estudio ha demostrado que la microadición de plata en las dietas de lechones destetados puede mejorar el rendimiento de crecimiento y la salud intestinal (ligeramente). Esta prueba se publicó en Animal Feed Science and Technology (Fondevilla et al., 2009, Vol 15, p.259-269). Es el primer trabajo en el que se ha investigado el uso de plata en dietas de lechones cuyo valor hay que mencionar, aunque sólo sea por curiosidad. Al menos, la repetición de este ensayo con incluso más réplicas por tratamiento esta garantizada.

Fuente: Ioannis Mavromichalis, PhD (Nutrólogo de Porcino) Ariston Nutrition S.L. (Madrid)

Traducido por Teresa García. Albéitar

Fotos: Sxc