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sábado 15 agosto 2020
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Liliana Aidorevich de Aguirre: “La Medicina Veterinaria es una profesión que tiene un gran compromiso social”

Liliana Aidorevich de Aguirre nació el 21 de enero de 1950 en la ciudad de Maracay. Es hija de inmigrantes europeos, que escapaban de los estragos de la Segunda Guerra Mundial. Su padre, Francisco Aidorevich (de origen Yugoslavo) trabajó por mucho tiempo como ebanista. -Hoy por hoy la mayoría de los objetos realizados por él, adornan la casa de una de sus hijas-. Por otro lado su madre Ana Macek se dedicaba a las tareas del hogar, a las manualidades y al cuidado íntegro de su grupo familiar.

Liliana es la segunda de tres hermanas y desde niña fue muy disciplinada, organizada y amante de los estudios, quizás por esto, obtuvo una beca estudiantil que le permitiría mas tarde graduarse en la Universidad Central de Venezuela con méritos académicos.

En 1967 se gradúa como Bachiller en Ciencias en el prestigioso Liceo Agustín Codazzi, y es para esas fechas cuando comienza a pensar en su futuro profesional, teniendo como primera opción la Medicina. Sin embargo, por razones económicas y de ubicación eligió quedarse en Maracay y probar suerte con otra profesión que le llamaba mucho la atención: la Medicina Veterinaria.

Cuando comienza su primer año en la Facultad de Ciencias Veterinarias, conoce a Luis Aguirre un joven estudiante, que cuatro años después se convirtió en su esposo y colega. Con el apoyo académico que le prestaba su novio, para aquel entonces, logró por su entereza y habilidad estudiantil obtener el titulo universitario, como Medico Veterinario, sin mayores contratiempos en 1975.

Una vez graduada, comienza a desempeñarse profesionalmente como Investigadora en el Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas, en Patología Aviar, y a partir de 1987 se incorpora al Departamento de Bacteriología en el área de Leptospirosis.

Entre los años 1978 a 1980 ejerció cargos docentes en la Cátedra “Fundamentos de Anatomía y Fisiología Animal I y II” en la Facultad de Agronomía de la Universidad Central de Venezuela, y entre 1992 -2003 fue Profesora Ad-Honorem en el Postgrado de Reproducción Animal de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Central de Venezuela.

En 1987, obtiene el titulo de Magíster Scientiarum en Medicina Veterinaria mención Microbiología, con una tesis sobre: “Evaluación Hematológica e Inmunológica en bovinos positivos a Leptospirosis”. El tutor de este trabajo de investigación y gran amigo fue Andrés Soyano.

Entre sus principales logros se encuentra la invención de dos patentes: una que trata sobre “Ácidos Nucleicos para la Detección de Especies de Aspergillus y otros Hongos Filamentosos”. Cabe destacar que esta invención se realizó en el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Atlanta.

Este trabajo se relaciona con el campo de la microbiología de diagnostico, especialidad en la cual se destaca la Dra. Aidorevich, puesto que este desarrollo científico se refirió a la obtención de sondas de ácidos nucleicos, las cuales se utilizan en la prueba de PCR para la detección rápida y simple de determinadas especies de Aspergillus: fumigatu, flavus, terrus y niger ; asi como también: Fusarium, Mucor, Penicillium, Rhizopus, Rhizomucor, Absidia, Cunninghamella, Pseudalleschiria boydii (Scedisporium apiospermum) y Sporothrix especies. Se identifica el DNA de cualquiera de dichas especies de hongos sin necesidad de aislarlo, cuyo proceso tardaría al menos 5 días y empleando dicho método sólo se diagnostican en 5 horas.

Otra de las patentes obtenidas en mayo de 2006, por la Dra. Aidorevich junto a Christine J. Morrison y Jong Soo Choi, trató de  “Ácidos nucleicos para la detección de especies de Fusarium”. Cabe destacar que estos desarrollos científicos han sido bien retribuidos, hasta la fecha, por el CDC de Atlanta, quien se ha encargado de pagar un porcentaje de las ganancias de la patente a esta destacada mujer, dedicada a la investigación científica en el área Veterinaria.

Entre sus notables publicaciones se mencionan: Variación hematológica en bovinos jóvenes vacunados contra leptospirosis (1990); Estudio de la leptospirosis en un rebaño de bovinos lecheros en el estado Aragua. I Determinación de las condiciones hematológicas (1991); Diagnóstico de la Leptospirosis humana mediante el uso de la técnica Dot-Elisa (1997); Seroprevalencia en personal a riesgo laboral de leptospirosis (1999); Rapid Differentiation of Aspergillus species from Other Medically Important Opportunistic Molds and Yeasts by PCR-Enzyme Immunoassay (2004); Molecular methods for the identification of Aspergillus species (2005), entre otros de importancia para la comunidad científica de nuestro país.

También ha impartido más de 12 conferencias nacionales; así como ha asesorado varias tesis sobre líneas de investigación que van desde la leptospirosis hasta la inmunología y la biología molecular; todo esto le ha traído como consecuencia el cariño y estima de sus conocidos, alumnos y colegas.

A pesar del paso del tiempo, no ha cambiado su forma de ser, dando ejemplo de responsabilidad y ante todo voluntad para realizar cualquier actividad propuesta, eso fue una de las tantas enseñanzas que obtuvo de sus padres. Hoy, como Medico Veterinario y con una vida llena de experiencias profesionales gratificantes, manifiesta, que su mejor opción, definitivamente fue seleccionar una carrera profesional tan integral como esta.

“Me siento realizada y feliz”

La Asociación Venezolana de la Industria de Salud Animal se ha dado a la tarea de dar a conocer un poco más el lado humano y profesional de personalidades que han dedicado gran parte de su vida al desarrollo y a la investigación Veterinaria en pro de nuestra sociedad. Tal es el caso de Liliana Aidorevich de Aguirre, quien compartió con nosotros parte de su vida.

¿De pequeña tuvo mascotas?
Si, muchísimos, en mi casa había gallinas, perros, morrocoyes y pajaritos. ¿Tenia alguna mascota preferida? Si, tenía una cocker a quien quise muchísimo se llamaba Estrella. En la actualidad tengo dos perros y a la hembra (una poodle) le puse ese mismo nombre.

¿Cuál era su profesor preferido?
Un profesor que recuerdo con mucho cariño es el Dr. Francisco Jelambi, fue antes que nada un gran amigo y por supuesto un excelente mentor.

¿Qué hace en sus tiempos libres?
Me encanta leer, sobretodo las novelas de suspenso, o románticas. Y me aplico a la música. Al órgano y desde pequeña practico Arcodeón (por los orígenes de mis padres). Para mi es un relax oírlo y tocarlo.

¿Ejerce la Medicina Veterinaria en la actualidad?
No, en el 2008 -2010 asesoraba una empresa produciendo vacunas contra la Leptospira pero me retiré por motivos personales. Actualmente dedico parte de mi tiempo a la Bioenergética.

¿Cómo se siente explorando esta área de la bioenergética?
Muy bien. Entré a este mundo de la acupuntura por curiosidad y quizás influenciada también por mi gran amiga, Magaly Novell que es fiel practicante de este método milenario. Lo he tomado como un hobbie, pero realmente considero que es fascinante sobretodo, si puedo ayudar al prójimo en lo que pueda. Además me estoy orientando a la parte de acupuntura cosmética… (Para mejorar y evitar las arrugas y esas cosas)-Risas-.

¿Tiene hijos?
Si, tres hijos hermosos y profesionales. Todos están residenciados en España; el mayor, es odontólogo, el segundo es administrador y el menor, Leonardo, es ingeniero mecánico.

Y su esposo y también colega… ¿Ha sido un apoyo fundamental para UD?
Si, por supuesto, no solo a nivel profesional sino humano y espiritual. Desde hace 40 años lo conozco y comparto con el. Ya tenemos 35 años de casados y 5 años de novios (en la etapa universitaria)…El siempre ha sido mi mano derecha para todo. El se desempeña en el área de campo y yo me dediqué a la parte de laboratorio. Sin embargo, siempre intercambiamos ideas y conocimientos sobre la Veterinaria.

¿Un buen recuerdo en el área profesional?

"La Medicina Veterinaria es una profesión con un gran compromiso social, tanto en la producción de alimento de origen animal, como el control de las enfermedades"

En1986, pude conocer al Presidente de la Sociedad Internacional de Leptospira, Rudy Hartke que venia de Suecia a colaborar con nuestro equipo en el dictado de un curso internacional sobre esa zoonosis. Me dio mucha satisfacción conocerlo, además de otras personalidades importantes para el gremio Veterinario de diferentes partes del mundo, lo cual abrió las puertas para Venezuela en el conocimiento de nuestros trabajos de investigación en el exterior.

¿Una anécdota para compartir?
Cuando estaba trabajando en el CDC en Atlanta, usábamos mucho nitrógeno liquido para hacer macerado de cultivos de hongos para extraer el ADN; en una de esas actividades, me tocó a mi buscarlo y no sé como, ni cuando, pero se me cayó el termo donde se encontraba el liquido y causó una explosión muy grande en el departamento, a tal punto que se activaron las alarmas de incendio del CDC y todo el mundo salio corriendo despavorido porque el estruendo aterró a muchos… (Risas).

También recuerdo que cuando estaba comenzando en el Instituto de Investigaciones Veterinarias en el área de Leptospira se me volteó un cultivo de leptospiras sobre la ropa. Y salí despavorida a mi casa, corriendo, a cambiarme la ropa que se había contaminado.

¿Según su criterio qué legado deja como Medico Veterinario?
Creo que he representado muy bien mi profesión, conocida por mucha gente en este país por mis aportes en el área de investigación de Leptospira, con más de 30 publicaciones científicas y divulgativas tanto en animales como en humanos. También por unas cuantas asesorías en proyectos de investigación de estudiantes de pre y postgrado. Y otro que considero un gran aporte fue: la elaboración junto con el Dr. Jelambi, de la vacuna de Leptospira para bovinos y cerdos. Posteriormente dicha patente fue adquirida por un laboratorio privado, el cual continuó con su elaboración y comercialización a nivel nacional. Pienso que cuando se hacen investigaciones y descubrimientos científicos, sin duda alguna, se deja un legado importante para otras generaciones de estudiantes y futuros Médicos Veterinarios.

¿Cuáles son las limitantes por las que atraviesa esta profesión en la actualidad? ¿Y que las contrarrestaría?
La Medicina Veterinaria es una profesión que tiene un gran compromiso social, tanto en la producción de alimento de origen animal, como el control de las enfermedades que se trasmiten al humano (zoonosis), que en años anteriores su incidencia era menor y actualmente han aumentados, pudiendo citarse entre otros Rabia, Leptospirosis, Brucelosis etc; en estos momentos deberíamos revisar, las medidas sanitarias y adecuarlas e implementarlas, para mejorar el control de las enfermedades que diezman la ganadería nacional y en consecuencia disminuir los casos de contagio humano.

Se debe también estimular la investigación entre los estudiantes de Medicina Veterinaria y, urgentemente, se requiere una renovación y adquisición de equipos de investigación de calidad, para la realización de trabajos relevantes que sirvan para el desarrollo científico.

Lic. Mariela Delgado G.
Fotos: Cortesía