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viernes 6 diciembre 2019
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Las patas de las aves poseen evidencias de su evolución

En el estudio realizado en el Departamento de Biología de la Universidad de Chile, dirigido por Joao F. Botelho y Alexander Vargas, se analizó el hecho de que la mayoría de las aves desarrollaron tan solo un dedo oponible, a diferencia de aves más especializadas como el loro y el pájaro carpintero que poseen dos dedos perchadores. Entre sus hipótesis estaba la posibilidad de que esta diferencia en la formación de los dedos se debiera a su actividad a nivel embrionario. El experimentó develó información tanto de la evolución como de la involución de las aves.

El Dr. Alexander Vargas nos revelará más detalles de esta investigación en su charla, Innovación y reversión evolutiva en el pie de las aves: Rol de la musculatura embrionaria, en el espacio de información, reflexión y análisis que periódicamente ofrece el Instituto de Filosofía y Ciencias de la Complejidad (IFICC), en los denominados Paseos por la Complejidad. En estos foros, lFICC aborda diversos temas con un enfoque interdisciplinario que interesan al mundo científico y a la sociedad en general. La entrada es libre y pueden obtener más información sobre este hexagésimo séptimo Paseo por la Complejidad, y muchas más, en el sitio web: www.ificc.cl en Extensión y Coloquios Paseos por la Complejidad.

Innovación y reversión evolutiva en el pie de las aves: Rol de la musculatura embrionaria

La mayoría de las aves posee un pie con un único dedo perchador oponible (El dedo 1: Pie anisodáctilo). Algunos grupos de aves, como los loros, han evolucionado dos dedos oponibles (1 y 4: Pie zygodáctilo). Hasta ahora, la discusión sobre la evolución de la zygodactylia se ha centrado en las ventajas adaptativas y la comparación de la anatomía adulta. Hemos demostrado que la orientación de los dedos depende de la actividad muscular embrionaria.

En aves zygodáctilas, un proceso de degenaración asimétrica de la musculatura intrínseca al dedo 4 produce un desequilibrio de fuerzas que resulta en su orientación opuesta a los demás dígitos. Las aves “normales” anisodáctilas (como la codorniz) tienen un dedo 4 con musculatura completa. Las aves cantoras (paseriformes) son anisodáctilas pero el dedo 4 carece de toda musculatura intrínseca. Esta diferencia con otras anisodáctilas desafía una explicación meramente funcional. En cambio, hay un interesante factor histórico: Evidencia fósil y de filogenia molecular indican un ancestro zygodáctilo de las cantoras, que ya habría perdido parte de la musculatura del dedo 4.

Fuente: El Ciudadano