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jueves 21 noviembre 2019
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La bioseguridad es la única solución

El Dr. Amir H. Nilipour, Director de Aseguramiento de Calidad e Investigación, Empresas Melo S.A., de Panamá, indica que los gastos de un buen programa de bioseguridad son fracciones de centavos para producir un kilo de pollo o una docena de huevos.


Cada día las aves son mucho más sensibles a las presiones ambientales y los avicultores debemos estar muy concientes de esto y tratar de mantener el estado de salud sano con una implementación sencilla y correcta de bioseguridad.

Un avicultor que quiere un buen margen de ganancia debe entender que sin aves sanas serán altos los gastos de medicamentos y los rendimientos serán bajos. Nosotros los profesionales debemos considerar los gastos mínimos de una buena bioseguridad como un gasto fijo y una inversión necesaria que rinde.

Si analizamos bien, los gastos de una buena y verdadera bioseguridad son fracciones de centavos para producir un kilo de pollo o una docena de huevos. Si se implementa bien, el costo total de los baños, overoles, o desinfectantes son miles de veces menos de lo que pagamos para curar las aves enfermas o lo que perdemos en ganancias de peso, mala producción, decomisos, o pésimas conversiones.

Toda la cadena de cría de aves debe practicar e implementar los puntos básicos de bioseguridad. Cualquier falta o atención a los detalles puede ser la causa de un desafío de campo.

No es teatro

No debemos engañarnos, estamos aquí para producir pollos y huevos de calidad, y los resultados reflejan como estamos trabajando en nuestras granjas. Si de repente hay un brote de una enfermedad, hay que preguntarle a los responsables ¿por qué? El 99 por ciento de los casos suceden por la sencilla razón de que alguien no quiso respetar las reglas establecidas por la empresa.

Todos en la cadena de trabajo desde los niveles más bajos hasta la alta gerencia deben saber la razón por la cual se implementa una cadena seria de bioseguridad. El concepto debe estar bien claro para todos, que no podemos aceptar las frases famosas como “yo no sabía” o “nadie me dijo”.

Todas las instrucciones deben ser bien sencillas para que nadie tenga dudas. La explicación más sencilla es que si no hay bioseguridad, no hay salud, por ende no hay ganancia y lamentablemente, no hay trabajo.

Estado de salud

Debemos saber cuales enfermedades existen en nuestra área y vacunar las aves contra los virus más frecuentes. Hay que conocer el estado de salud de la parvada, analizando regularmente los anticuerpos, haciendo necropsias, y enviando tejidos para histopatología a laboratorios de buena reputación.

Si de verdad no se sabe que está sucediendo en la finca, no se debe introducir una vacuna nueva, o una cepa más caliente de lo normal. Estas decisiones sin estudiar y hechas al último momento son muy costosas. Además, es muy difícil corregir los problemas que se podrán causar.

Es muy importante llenar la finca con las aves, y al tiempo de venderlas, debemos vender todo. Una falla grande de muchos avicultores es que no practican este concepto, y tienen fincas con aves de múltiples edades, y por consiguiente tienen variaciones extremas en los títulos de anticuerpos y posibles brotes.

Lo más importante es medir el rendimiento de las aves diariamente, semanalmente, mensualmente, o anualmente para establecer patrones, historiales y tendencias por finca y por área.

Si las aves no crecen bien o tienen problemas de producción debe ser por alguna razón, y hay que investigar por qué. Puede ser por micotoxinas, o climas severos, manejo, equipo o enfermedad. El objetivo es saber para poder curar.

Practicar el sentido común

El sentido común dice que para poder criar aves sanas debemos mantener las fuentes de contaminación lejos de los animales. La regla básica es: mientras más limpio el lugar donde crecen los animales, menos riesgo habrá de que ocurran enfermedades.

Sitio: El éxito de poder mantener las aves sanas, depende de donde construimos las casetas de pollos y gallinas. No podemos bajo ninguna circunstancia construir instalaciones avícolas cerca de la ciudad, de una carretera o de otra finca que tiene aves u otro tipo de animales. El sitio escogido es de crítica importancia en el negocio avícola.

Cerrar la finca bien: La finca que tiene aves debe estar siempre cerrada. Bajo ninguna circunstancia podemos dejar la puerta abierta. Se debe mantener la finca siempre cerrada si quiere ganar dinero.

Instalar letreros: Se tienen que poner letreros llamativos a la entrada de cada finca indicando que este lugar es privado y nadie tiene permiso para entrar sin autorización previa. En muchos lugares que he visitado, veo que hay letreros, pero están totalmente borrados o son difíciles de leer o hay letreros bonitos pero la puerta está abierta, lo que es una invitación para que todos entren.

Evitar visitantes: Traten de disminuir las visitas al mínimo posible. Hasta los supervisores no deben entrar todos los días. Cada vez que entra un visitante, hay riesgo de una enfermedad. No sabemos donde estaba el visitante antes de visitar la finca. Esto es más cierto para los vendedores de equipos o medicinas que visitan varias granjas, empresas o hasta varios países en un periodo breve para dar apoyo técnico a sus clientes. Estas visitas no deben realizarse o se debe exigir a los visitantes que visiten otras empresas por lo menos de cinco a 10 días antes de su llegada a sus fincas, o simplemente conversen en las oficinas.

Utilizar ropas adecuadas: Bajo ninguna circunstancia se debe entrar a las fincas con ropa de calle. A la entrada de la finca se debe cambiar sus ropas y poner overoles y botas de caucho. No use bolsas plásticas delgadas sobre los zapatos de la calle. Cada overol debe usarse solamente una vez sin excepción. Recuerden que si visitaron una finca con aves enfermas, este overol a pesar de que se vea bonito y limpio, está cargado de millones de microorganismos patógenos que pueden transmitir una enfermedad a una finca sana.

Bañarse al entrar: En las operaciones que crían gallinas comerciales o reproductoras, las cuales viven más de un año, es muy común bañarse en la entrada principal y a la entrada de cada galpón. Por ejemplo, recientemente visité dos fincas de gallinas comerciales, y tuve que bañarme ocho veces. Recuerden que tienen que bañarse para entrar y para salir para no llevar enfermedades a la finca o a otra finca.

Lavado de vehículos: Es muy importante instalar equipos para lavar los camiones y carros de alimento, mantenimiento y supervisores antes de entrar a las fincas. Los equipos de lavado deben usar agua con suficientes desinfectantes (formalina y amoníaco) y bastante presión para alacanzar todos los lados del vehículo.

Lavado de botas: Antes de entrar en cualquier galpón se deben lavar y desinfectar las botas con un cepillo fuerte. Es aconsejable lavar las botas con agua común antes de desinfectarlas, para quitar la materia orgánica.

Préstamos de equipos: Traten de no prestar equipos de una finca a otra, pero si es necesario, antes de llevárselos lávenlos y desinféctenlos bien.

Vacunar bien: Muchas veces ignoramos este trabajo tan importante y no hacemos una vacunación adecuada. Esta función es parte integral de una buena bioseguridad, y si no la hacemos bien estamos asumiendo que las aves están protegidas, aunque en verdad no lo están, y serán susceptibles a un desafío de campo.

Equipos de vacunación: Muchas empresas todavía utilizan un equipo de vacunación donde tres o cuatro personas pasan de una finca a otra para vacunar las aves. Esto es muy peligroso y estas personas pueden ser portadoras de enfermedades. Si tienen un equipo de vacunación, elimínenlo inmediatemente.

Limpien bien la finca: Se sabe bien que cuando una finca es nueva rinde mejor porque no tiene una contaminación alta. Por eso, después de la salida de cada lote, se debe limpiar la finca y desinfectarla lo más posible y verificar su trabajo de limpieza visualmente.

Verificar el trabajo de limpieza: Siempre será una buena práctica verificar si de verdad estamos haciendo un buen trabajo de limpieza. Esto se puede hacer con pruebas sencillas de cultivos. Si las placas de cultivos indican que hay mucha contaminación, sabemos que la limpieza no fue adecuada y debemos realizar la prueba de nuevo. Estas placas son súper baratas y pueden utilizarse en las fincas, plantas de incubación, planta procesadora de huevos, etc. Su interpretación es muy rápida.

Finca enferma: Si se encuentra una finca enferma, no la escondan. Tienen que avisarle a todos y poner esta finca en zona de alerta roja. Evite visitarla o disminuya las visitas. De esta finca no se debe ir a otra finca. Debe ser la última que se visita ese día.

Fincas jóvenes primero: Es la regla básica y todos sabemos que no debemos violar esta ley, sin embargo sabemos que en la práctica no implementamos esto y por razones de distancia y pereza olvidamos esta ley y visitamos las fincas sin su orden de edad, de más joven a más vieja.

Fincas de pollos, reproductoras, ponedoras: Si la empresa en que se trabaja tiene varios tipos y clases de aves, y usted tiene la responsabilidad de visitarlas todas, se debe organizar bien en su agenda qué fincas se deben visitar en un día y no mezclarlas. Por ejemplo, es mucho más efectivo visitar las fincas de las reproductoras los lunes, y en el resto de la semana las distintas fincas de pollos y gallinas ponedoras comerciales.

Plantas de proceso y alimentos: Estos dos lugares son visitados por camiones que han estado en todo el país, y en muchas fincas, por lo tanto son fuentes de contaminación. Se debe hacer una programación de como los camiones van a llevar alimentos a sus fincas, o a realizar la cosecha de pollos. Estos camiones deben desinfectarse al salir de las plantas y deben lavarse bien a la entrada de las fincas. Con esta práctica posiblemente no se van a eliminar todos los microorganismos, sin embargo podemos disminuir el riesgo de un brote y lo más importante, se establece algún tipo de disciplina.

Utilizar el desinfectante correcto: He visitado muchos lugares que hacen mucho esfuerzo en desinfectar y limpiar, pero siempre siguen con problemas de salud y bajos rendimientos. Investigando, la razón es que no se utilizaron los desinfectantes adecuados, se usaron productos baratos o se utilizó una dosis muy baja para ahorrarse dinero. Esto se llama “lo barato sale caro”. Se tiene que usar la dosis correcta, asegurar que el producto tenga el ingrediente activo para su situación, y que se esté mezclando bien con una dosis correcta.

Limpie antes de desinfectar: En muchas ocasiones, para nuestra comodidad, no limpiamos y lavamos bien los equipos, y en vez aumentamos la dosis de desinfectante al doble o al triple, pensando que esta va a reemplazar nuestra pereza. Debemos saber bien que los materiales orgánicos como la cama, el estiércol, polvo etc., neutralizan el desinfectante, así que es muy importante limpiar bien la superficie de los materiales orgánicos, sino el desinfectante no va a realizar el trabajo y utilizarlo sería un desgaste de dinero.

Mezcle bien el desinfectante: Otro factor muy importante, es que debemos cuidar con qué vamos a mezclar el desinfectante, ya que el agua dura u otros productos o detergentes pueden neutralizar el desinfectante.

Conclusión

Como se puede ver, la implementación de un buen programa de bioseguridad es muy sencilla. Solamente hay que seguir las reglas básicas y utilizar el sentido común. Es mucho más fácil manejar las aves sanas.

Estamos en este negocio para ganarnos la vida y no para perderla por mucho estrés debido a las aves enfermas que no rinden. La buena noticia de un plan sólido de bioseguridad es que no tiene muchos gastos de inversión. Es como invertir centavos y cosechar millones.

Sin duda alguna un plan de bioseguridad fuerte definitivamente vale implementarse.

Fuente: www.elsitioavicola.com