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jueves 21 noviembre 2019
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Honor a quien honor merece

Amable, colaborador y muy risueño se nos presenta como siempre el amigable Dr. Carlos Quiroz, quien a sus 84 años es considerado una eminencia en el gremio veterinario, ya que sin descanso durante su vida se consagró arduamente para sostener en alto el nivel científico, profesional y ético de la Medicina Veterinaria en nuestro estado y para nuestro país.Por esta razón, la Asociación Venezolana de la Industria de Salud Animal, honra la labor desempeñada por este notable científico y ser humano que ante todo plasmó durante su trayectoria profesional, su trascendental y laudable amor por los animales y la naturaleza en general.

“Dios dijo que este mundo no era sólo para los hombres sino para todo ser viviente; por eso yo adoro los animales”. Carlos Quiroz

Es entonces el 25 de Septiembre de 1925 en Santa Ana (estado Táchira) que viene a este mundo este ingenioso ser, criado en el seno de una familia dedicada principalmente a las actividades agrícolas tales como: el cultivo del café, la caña de azúcar y la ganadería. Vivió durante su niñez rodeado de exuberantes montañas y variada geografía, además de la frescura del clima, típico de esta localidad.

En 1945 obtiene su titulo de bachiller en Ciencias Biológicas en el liceo Simón Bolívar de San Cristóbal y es durante sus vacaciones en la finca de su padre que vive la experiencia de estar rodeado de naturaleza pura y múltiples animales de distintas razas y especies, donde entre otras cosas, ensillaba los animales, recogía café, y compartía con su caballo predilecto e inolvidable mascota, “Chilín”.

Su vida universitaria comienza a partir de 1945 cuando se muda a Caracas a estudiar en la insigne Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Central de Venezuela, que para ese entonces se radicaba en una Casa Gomera, en el Paraíso. Para el año 1950 egresa como Médico Veterinario. Ese mismo año ocurre una emergencia nacional: un gran brote de fiebre aftosa, y Carlos es llamado para trabajar día y noche en la producción de vacunas para controlar la epizootia. -Ese es su primer contacto con la virología-. Por tal motivo y de manera jocosa se recuerda como miembro de la “Promoción Aftosa”, tanto así que los diez graduandos que conformaban esta promoción, inmediatamente aportaron sus conocimientos trabajando arduamente contra esta enfermedad.

De tal manera que inició en su campo laboral cumpliendo funciones en el Servicio de Tipificación de Virus en los Laboratorios del Instituto de Fiebre Aftosa. Seguidamente, ejerció (1953 a1955) el cargo de Jefe del Servicio de Serología del Centro de Investigaciones Veterinarias del Ministerio de Agricultura y Cría (M.A.C) y tiempo después, por su gran desempeño laboral y profesional obtuvo una beca por parte de la Dirección de Ganadería del M.A.C, para seguir un curso de post-grado en la Universidad de Wisconsin U.S.A en el cual recibió un Master en Ciencias sobre Virología de las Aves en 1957. Cabe destacar que estos estudios le proporcionaron la experiencia y experticia para luego ocupar el cargo de Jefe de Servicio de Patología Aviar en la División de Investigaciones Veterinarias de la Dirección de Ganadería del M.A.C entre los años 1960 y 1961.

El descubrimiento de la cepa (H580) fue de vital relevancia para la vacunación contra la enfermedad de New Castle

Entre otros de sus logros profesionales destacan el descubrimiento de una cepa (H580) utilizada para la vacunación contra la enfermedad de New Castle en Venezuela con la cual se vacunó la población avícola en 1962. También es de suma importancia destacar que los conocimientos del Dr. Quiroz sirvieron para aislar otras enfermedades tales como: Bronquitis Infecciosa, Marek, Viruela, Laringotraqueitis, Encefaliomelitis Aviar, y finalmente y no menos importante, obtuvo el primer aislamiento en Venezuela del Virus de la Enfermedad Infecciosa de la Bursa ó Gumboro.

Es de importancia reseñar que durante todo su servicio como profesional el Dr. Carlos Quiroz ejerció innumerables cargos a nivel nacional y regional. Entre ellos: Jefe de Servicio de Patología Aviar (1960-1961); Jefe de la Sección de Avicultura del Centro de Investigaciones Veterinarias (1961-1971); Coordinador del Programa de Patología Aviar (1970-1975); Director encargado del Centro de Investigaciones del M.A.C (1971-1972); y Jefe de la Cátedra de Enfermedades Infecto-contagiosas de la Facultad de Ciencias Veterinarias U.C.V (1973-1975); esto es sólo parte del extenso y nutrido curriculum con el que cuenta este notable ser humano y acreditado investigador.

Sus estudios e investigaciones quedaron plasmados en las diversas publicaciones que ofreció y que sin duda alguna son significativas hasta nuestros días. De igual forma recibió reconocimientos y distinciones como: Placa “Orden al Mérito Profesional”, otorgado por el colegio de Médicos Veterinarios de Venezuela (1967); Placa “Honor al Mérito” otorgado por la Industria Veterinaria Nacional (1968); Orden Andrés Bello Clase Corbata (1978) y  Padrino de dos promociones de Medicos Veterinaros de la Universidad Central de Venezuela, núcleo Maracay, en 1969 y 1990.

No sólo como científico y profesional Carlos Quiroz fue exitoso y gran humano sino también un gran esposo y padre. A su esposa y colega la recuerda con total veneración. La distinguida dama, Dra. Rosa de Quiroz, se desempeñó como profesora de Bioquímica en la U.C.V y trabajó también por muchos años en análisis de Proyectos a Nivel Nacional del Fonaiap-Ceniap-Prodetec, actual INIA; juntos formaron una bella y unida familia conformada a su vez por cuatro hijos, tres varones y una hembra, todos para su dicha y orgullo, profesionales de Venezuela.

Sin duda alguna, Carlos Quiroz es y será un ilustre científico, veterinario, investigador, pionero, y ante todo un ejemplo a seguir para todos los médicos veterinarios de Venezuela; y su profesionalismo y carisma lo mantendrán siempre como uno de los más destacados científicos de nuestro país.

Lic. Mariela Delgado G.