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domingo 15 diciembre 2019
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Cuándo comenzó la locura por las vacas

Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB)— era un absoluto desconocido para el ciudadano de a pie hasta que derivó en una variante de la enfermedad Creutzfeldt-Jakob, letal para el ser humano. El denominado mal de las «vacas locas» estalló en una explotación lucense a finales de 2000 y se extendió por todo el país, pese a que gran parte de los casos de animales infectados se concentraron en Reino Unido.

La alerta sanitaria, pero sobre todo la social, ya estaba activada. Los consumidores, atemorizados ante la posibilidad de comer carne contaminada. Los ganaderos, obligados a sacrificar a sus reses. La Unión Europea actuó intensificando los controles en los animales, obligando a realizar pruebas de detección de la enfermedad a todos los bovinos mayores de 30 meses que fuesen destinados al consumo y prohibiendo la utilización de piensos de origen animal para alimentar al ganado.

Pese a la alarma instalada, no fue la Comunidad gallega, ni por ende España, la más afectada en cuanto a víctimas mortales se refiere. En Francia se registraron 23 y en Reino Unido, 55, frente a las cinco españolas: la primera en 2005, otra en 2007 y tres en 2008. Estas últimas, en Castilla y León, la autonomía, junto a Galicia, con más casos declarados en reses desde el inicio de la crisis.

Sin llegar a extinguirse, el mal de las «vacas locas» está actualmente controlado: los últimos datos de 2011 apuntan a trece focos en España. Los esfuerzos puestos en marcha durante estos años para minimizar el impacto fueron canalizados a través del Laboratorio de Sanidad y Producción Animal de Galicia, localizado en Lugo. Sólo en 2003, el centro realizó 2,2 millones de análisis en 976.000 muestras para controlar una enfermedad concentrada en los tejidos nerviosos de los bovinos. De ahí su nombre común. De ahí la locura colectiva.

Fuente: ABC