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miércoles 25 noviembre 2020
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Control de Salmonella en Explotaciones Avícolas

Actualmente las serovariedades de salmonelas inmóviles huésped-específico para las aves: S. Pullorum (SP)y S. Gallinarum (SG), responsables de la Pulorosis y la Tifoidea aviar respectivamente y un grupo muy numeroso de salmonelas móviles, llamadas paratifoideas; siguen significando un problema en la salud de las aves e inclusive en la salud pública, dado que estas últimas son capaces de ocasionar toxoinfeciones en animales de sangre fría y caliente incluyendo al hombre.

salmonella

La producción avícola doméstica constituye el reservorio más grande de Salmonella que existe en la naturaleza. Siendo los productos avícolas una importante fuente de proteína animal para el humano, el pollo se ha considerado en nuestro país un punto álgido de estudio para la medicina preventiva.

En el estado Zulia, en años recientes, investigadores de Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad del Zulia han reportado el aislamiento de  salmonelas paratifoideas, específicamente S. Enteritidis (SE), S. Typhimurium (ST)  y S. Heidelberg (SH)en canales de pollos. Por otro lado, afortunadamente no es frecuente el reporte de salmonelas inmóviles, aunque estamos lejos aún de lograr su erradicación.

Es claro que el control de la Salmonella, debe formar parte de un gran conglomerado de tareas en las integraciones avícolas tendientes a no solo cuidar la salud de las aves y de esa forma garantizar una mayor eficiencia en la producción manteniendo controlados los agentes patógenos, sino también inclinados a cuidar del bienestar de la población.

Varios intentos han sido empleados para reducir la infección por Salmonella en las granjas avícolas, incluso el uso de antibióticos, exclusión competitiva por bacterias no patógenas, selección genética de estirpes de aves resistentes y el uso de las vacunas.

Esta última opción para el control de las infecciones por salmonelas, ha derivado en la implementación de alternativas que van desde la aplicación de vacunas inactivadas (bacterinas), vacunas vivas o la combinación de ambas en los planes de vacunación; en busca de conseguir una mejor protección para las aves.

En Venezuela se permite el uso de las cepas vivas de SE y SG en la vacunación de ponedoras comerciales y en reproductoras; sin embargo, el uso adecuado de éstas es imprescindible para lo que se quiere lograr, teniendo en cuenta que por ejemplo una cepa SG viva sería adecuada en aves de más de cuatro semanas de edad.

Si bien es cierto que la vacuna viva posee una serie de características importantes, las cuales la han llevado a estar presentes en los planes de vacunaciones modernos, en explotaciones avícolas donde se pretende controlar las infecciones de Salmonella en  aves de corral, también es cierto que las bacterinas inactivadas poseen ventajas sobre éstas. Tal afirmación sugiere la posibilidad de incorporarlas en la mejor de las alternativas que, al parecer  incluye ambos biológicos.

Las vacunas vivas estimulan una poderosa y rápida respuesta inmunitaria celular además de una respuesta humoral, produciendo un espectro mayor de protección. Ambas respuestas, humoral y celular vitales para la eliminación de la Salmonella. Sin embargo, características como la excelente estimulación del paso de anticuerpos a la progenie de las reproductoras, el control de la Salmonella “in ovo” por parte de los anticuerpos en huevos de consumo,  un efecto potenciador de la inmunidad humoral luego de una primo-vacunación con vacunas vivas y el menor riesgo en granja; son ventajas de las bacterinas inactivadas considerables para su inclusión en el control de la Salmonelosis Aviar por el significativo incremento de la respuesta humoral que ellas provocan.

Por otro lado, es importante resaltar que las hembras, semanas antes de llegar a la madurez sexual y alcanzar el inicio de la postura, experimentan cambios hormonales que representan un estrés que las llevan a una condición de inmunosupresión importante. Esta condición hace al ave más susceptible a infecciones por microorganismos patógenos presentes en el ambiente e inclusive a padecer reacciones fuertes, frente a cepas vacunales de cualquier vacuna viva. Este momento, aproximadamente a las dieciséis semanas de vida del ave, el cual perdura hasta la semana veinte, es una buena etapa para considerar la inclusión de una bacterina inactivada que incluya cepas tanto de SE como de SG.

La selección de cualquier biológico para controlar las infecciones por Salmonella, depende en gran medida del momento que se utilizará y lo que se quiere alcanzar con éste. Sin embargo, la clave del éxito de cualquier programa de control para la Salmonelosis Aviar, debe pasar por la implementación de estrictas medidas  de bioseguridad que garanticen un menor riesgo para las aves a su exposición a cualquier patógeno; garantizando a su vez el mejor desarrollo del sistema inmune.

Por: M.V. Carlos A. Pérez Molero.
MSc. Producción y Medicina Aviar.
Profesor Titular de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad del Zulia.